LAS MUJERES VAN A CAMBIAR ESTE MUNDO

Miguel Fernández General Leave a Comment

No podemos dar marcha atrás. El siglo XXI debe ser el siglo de las mujeres, el siglo en el que superamos la desigualdad de género, en el que las mujeres tomaron el mando y, de la mano de los hombres, construimos un mundo más igualitario en todos los sentidos. Ellas tienen la sensibilidad y la capacidad suficiente para liderar este proceso. No digo que los hombres no la tengamos (estamos en ello) pero creo que les toca a ellas llevar la voz cantante y nosotros debemos acompañar. Porque ellas van a hacer un mundo mejor. Debemos superar esta fase en la que parece que renacen los totalitarismos como el de Trump o Bolsonaro y caminar hacia otro mundo más solidario y en el que la base sea la cooperación y no la competición desmedida. Debemos hacer que se cumplan los derechos humanos en todos los países y para ello ellas deben tomar el poder entendido de una forma distinta a como se ha hecho hasta ahora.

Vivo rodeado de mujeres increíbles, mi madre ejemplo de fortaleza, mis hermanas, mi mujer y compañera, mis hijas que me dan lecciones a diario, amigas, compañeras de trabajo como por ejemplo Ana Casas o Tatyana Galán.

En el mundo del teatro no podemos quedar ajenos a este cambio, al revés debemos ser un ejemplo de que el arte ha de ser una herramienta fundamental para caminar hacia ese mundo más justo. Ya sea desde la comedia, desde el teatro en la calle, desde el teatro foro, el teatro de las emociones… Tenemos el compromiso de aportar nuestro ladrillo para construir ese mundo mejor. En Dinamia Teatro tenemos claro que esto debe ser así. Ana y Tatyana son dos ejemplos de dos grandes mujeres que se han hecho un hueco muy importante, cada una a su manera, en el mundo del teatro. Pero como ellas hay otras muchas, Lola, Verónica, María, Noelia, Sonia… Ejemplos de cómo llenar de arte un mundo tan complejo a través de su sensibilidad. Me encanta trabajar con mujeres, escucharlas e integrar su sabiduría en lo que hago. Me reconforta hablar con Mariola, mi compañera de camino, sobre los problemas del día a día y que ella me dé su visión. Porque a los hombres a veces nos sale el machito y queremos volver a la pelea ancestral. Ella me da ese reposo.

Es su tiempo y nos toca escucharlas y sentirlas. A mí, por mi tarea, me toca ayudar a llevar esos pensamientos y sentimientos hacia el teatro para extender nuevas formas de reír y vivir. Vivir sin miedo, aprender de nuestras emociones, luchar por la igualdad y sobre todo amar.

No olvides hacer algún comentario, aunque sea pequeñito, en este blog sobre lo que piensas de este tema. Tu participación nos ayuda mucho. Y recuerda que podemos llevar nuestro teatro a cualquier lugar que se te imagine. Gracias dinamieros y dinamieras.

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